Este verano ha sido fantástico, ha habido risas, noche, sexo y amigos en cantidades industriales. Todo comenzó con un fin de semana en Torremolinos y terminó con un grupo de chicos maravillosos, guapos y juerguistas en una cala de ensueño en Villajoyosa.
Dos de mis mejores amigos se fueron a principio de agosto a pasar un finde en Torremolinos, me avisaron cuando iban de camino, y yo, ni corto ni perezoso, eché cuatro camisetas, gayumbos limpios y unos condones en la maleta (que uno siempre es optimista) y salí derrapando para ese paraíso gay-kitsch. Allí conocimos a unos madrileños súper monos, pero el finde se acabó. A mi se me frustraron los planes de irme al Circuit Festival de Barcelona con mis amigos porque tengo menos patrimonio que Burundi, así que decidí irme a un encantador pueblecito de la Costa Blanca, entre Benidorm y Calpe, a la casa familiar.
La primera noche ...