Este artículo está escrito desde el otro lado, del lado de la heterosexualidad, porque no soy gay. Y el hecho de decir abiertamente que uno no es gay en un blog de temática gay, ya me coloca una diana en la frente. Y eso ocurre porque la crispación general que estamos viviendo se tiene que erradicar por ambas partes, tanto de heteros, como de gays. Es una lucha de poder de la que sólo pueden salir cosas malas.
Estamos llegando a un punto que da la sensación de que quien consigue que se le reconozcan derechos tiene más derechos que los demás, cuando eso no es así, porque un derecho de por sí no conlleva el derecho a montar un espectáculo de forma constante, ni la obligación del mundo a aguantarlo le guste o no. Es como si la educación y la evolución se estuviera convirtiendo en lo hago porque puedo ...