“Si la envidia fuera tiña…estaríamos todos rasca que rasca, pica que pica”. El refranero español es rico y preciso. La envidia no es ni mucho menos patrimonio de los gays, se da en todos los grupos humanos, sean heteros, hombres o mujeres, pero hoy me voy a centrar en los gays envidiosos.
“Metámonos todos y sálgase el que pueda”, que diría la gran María Teresa Campos. A quién no le ha pasado que ha adelgazado cinco kilos y ha salido de copas por el ambiente y ni un tío te dice: “qué bien te veo, has adelgazado”. Pero en cambio, si engordas 500 gramos, al minuto te dicen: “te veo muy recuperado, ¿no?”.
No sólo el físico es objeto de envidias. Quienes viven de alquiler, envidian a los que han comprado una casa. Y los que han comprado una casa, aunque estén hipotecados hasta las cejas con su pareja durante 30 años (y esa ...