Quién le iba a decir a Beatriz Galindo “La Latina”, preceptora de las hijas de Isabel “La Católica”, que iba a dar nombre al barrio donde vivió, uno de los más castizos de Madrid y más gay de los últimos años.
Ya somos muchos los que nos reservamos un poco los sábados por la noche o hacemos el ánimo y nos vamos de aperitivo tardío o comida los domingos a La Latina. Hartos del “postureo” de las noches del fin de semana, donde los gays se convierten en esfinges de piedra (los más feos en gárgolas), se hacen inaccesibles, sólo miran con desdén y es imposible entablar una conversación.
En cambio en La Latina todo es posible, tomar el sol en la Plaza de la Cebada o de la Paja, tomar cevecitas, picar algo…e ir a los sitios gays de este magnífico barrio.
A eso de las 19h. ya puede uno entrar en “Maldiva“, por la calle ...