Siguiendo esta corriente de posts de tinte personal, os voy a contar un secreto. Cuando comencé a visitar Madrid, allá por el 2000, siempre iba a tomar café a la decana de las cafeterías de Chueca, “La Troje“. Pero después le encontré su encanto a “Mamá Inés”, al principio de la calle Hortaleza, desde la Gran Vía madrileña.
Es un local que cuida su estética, entre colonial y vanguardista, aunque sin pretensiones. Lo mejor son las exposiciones de pintura y fotografía que recoge. Hasta hace unos días colgaban de las paredes unos óleos de Medinilla, que mostraban un tondo de una bella mujer africana, un grupo de bereberes a caballo… Pero los que más me gustaban eran los de temática religiosa. En uno de los cuadros aparecía una procesión de cardenales a los que el viento les volaba el hábito. En otro se representaba a Juan Pablo II de perfil, arrodillado ...