Hoult se ha ganado a pulso el puesto de nuevo icono gay del cine. Comenzó su andadura protagonizando a los 12 años “Un niño grande” con Hugh Grant. El actor explica su metamorfosis de niño regordete a efebo del celucoide: “Cuando eres un niño actor existe siempre el miedo a no ser lo suficientemente bueno y acabar como uno de esos actores infantiles fracasados, pero me arriesgué dejé mis estudios y decidí ir a por todas”.
Al menos podemos afirmar que a pesar de no tener estudios sabe descalificar a los “actores infantiles fracasados”, esperemos que él no se convierta en un “actor treintañero olvidado”.
Ya tenía su objetivo claro, atraer al público gay, como las nuevas pseudodivas del pop español salidas de programas televisivos, para asegurarse su cuota de mercado. Así en la serie británica “Skins” interpretaba a un “hetero curioso“, líder de una pandilla de chicos, que gustosamente besaba y ...