La barriga, la peor cruz de un gay

En el ambiente, fuera de los locales bear, se cumple una regla cuasi de la Física: “los kilos que tienes de más son inversamente proporcionales a tu visibilidad entre los demás gays”. Es decir, cuantos más kilos tienes de sobra, más invisible te vuelves para los demás.

Ya puedes ser un chico guapísimo de cara, llevar un corte de pelo estupendo, una ropa que te siente bien, haber hecho dos carreras y ser encantador, que en cuanto estés rellenito pasarás a formar parte del lumpen del ambiente en el asunto de ligar.

Para salvarse de este yugo del músculo o la delgadez muchos optan por “hacerse los osos“, es decir, engordan a discreción, se dejan la barba y además se ahorran la depilación corporal. De este modo en los locales bear aún tienen alguna posibilidad de que alguien les eche un ojo.

Suena terrible, pero esta es la pura realidad. Al menos el que sea guapo de cara puede optar por apartarse de los mazapanes navideños y machacarse en el gimnasio