Osama Bin Laden, el líder del Islam más homófobo, ha muerto

Barack Obama, presidente de EEUU, ha anunciado hace pocas horas la muerte del terrorista más buscado, Osama Bin Laden. EEUU ha fulminado la cabeza armada de la facción más reaccionaria y homófoba del Islam. Esperemos que esto suponga la decadencia de esta facción musulmana.

La condena de la homosexualidad en el Islam, llevada a extremos como la pena de muerte, tiene su origen en los pasajes del Corán que condenan las actividades sexuales de los seguidores de Lot. Aunque de una lectura detenida de las transgresiones de la gente de Lot, no se puede extraer ni una mención explícita de la homosexualidad.

Los ulemas reaccionarios establecen que el hombre debe eliminar de sí todo rasgo femenino y la mujer debe actuar con sumisión y pasividad ante el hombre. Esto se traduce a que el hombre heterosexual es el dueño de la mujer, como quien tiene una cabra, y que los homosexuales deben vivir en la clandestinidad y bajo almenaza de la pena de muerte.

La Organización Mundial de DDHH ha declarado que existen 83 países donde la homosexualidad está condenada, de estos, 26 son islámicos. Arabia Saudí, Irán, Mauritania, Sudán, Yemen y Afganistán castigan las relaciones homosexuales con la muerte. En Malasia, se castiga con 20 años de cárcel la “sodomía”. En Pakistán y en Bangla Desh se equipara la homosexualidad con  la zoofilia, y se castiga con diez años de cárcel. En Siria y en Jordania la pena es de cinco años, y en Marruecos, Túnez, Argelia, Irak y Kuwait, de hasta tres años.

Pero esto no siempre ha sido así. En Marruecos, por ejemplo, la homosexualidad es delito solo desde 1972, y esto se debe a la influencia de Arabia Saudí, donde está una de las escuelas de interpretación del Corán más radical, en la que se formó Osama Bin Laden.