Los ataques al feminismo y las luchas LGTBIQ forman parte de una estrategia para socavar la democracia liberal

Calala Fondo de Mujeres, junto a Nuria Alabao, antropóloga y periodista, y Diana Granados Soler, investigadora y docente universitaria, han presentado las principales conclusiones de su investigación Ataques a la democracia en Europa y América Latina. Voces desde los feminismosimpulsada en el marco del proyecto On The Right Track, junto a Fondo Lunaria, Fondo Alquimia y Bulgarian Women’s Fund, fondos de mujeres de Colombia, Chile y Bulgaria.

La investigación demuestra que existe una estrategia coordinada a nivel internacional para hacer retroceder las apuestas democráticas, los derechos humanos de las mujeres, la comunidad LGBTIQ+, las personas migrantes y otras minorías. Para ello, esta investigación describe y categoriza esos ataques, partiendo de las voces de activistas feministas y personas LGBTIQ+ de América Latina y Europa.

“Los avances en materia de igualdad tienen al movimiento feminista como motor. El feminismo en América Latina ha protagonizado las movilizaciones sociales de las últimas décadas. En Europa Occidental ha crecido la aceptación social de las reivindicaciones feministas, a partir de las movilizaciones de 2018 y 2019. Los medios incorporan sus discursos y análisis; incluso algunos Gobiernos se declaran feministas. Esto ha situado a las activistas en el foco de los fundamentalismos antigénero, ya que cuestionan el statu quo que estos defienden”, explica el informe.

En la denominación de grupos antigénero se incluyen organizaciones fundamentalistas religiosas y civiles ultraconservadoras, partidos políticos de ultraderecha y algunos gobiernos regidos por estos. En Europa se han identificado cerca de 500 movimientos y organizaciones antiderechos en más de 30 países que dicen defender a la familia. En América Latina, se agrieta el principio fundamental del Estado laico, constitutivo de las democracias y reconocido en las cartas magnas de los países.

En la voz de las activistas feministas, los discursos fundamentalistas políticos y religiosos constituyen “una amenaza para la democracia que hemos luchado por construir; la democracia que queremos, donde no hay vidas de primera y segunda categoría”.

Dos caras de la misma estrategia

A pesar de las diferencias entre Latinoamérica y Europa, ambas están conectadas por un mismo escenario: el avance de gobiernos de derecha y ultraderecha que socavan la democracia que convergen con planteamientos fundamentalistas respecto a los derechos de las mujeres y las identidades de género y orientaciones sexuales diversas. En la investigación se identifican ataques específicos contra el feminismo, las feministas, y las personas LGTBIQ+, como encarcelamientos, agresiones físicas y online, incluso asesinatos, si incluimos las muertes por LGTBIfobia o transfobia.

Las agrupaciones ultraderechistas del ámbito civil lideran las movilizaciones y la construcción de discursos y son el impulso de los Gobiernos ultraconservadores. Uno de los casos más emblemáticos es la influencia de la organización Hazte Oír, creada en España y que opera en toda Europa y en varios países americanos. Estas organizaciones se movilizan contra del derecho al aborto con argumentos y estrategias similares en ambos continentes, que les llevan a apoyar opciones políticas determinadas, algunas de marcado acento autoritario.

Estrategias para contrarrestar a los actores antigénero

Una de las claves de la investigación es registrar las estrategias emprendidas por los movimientos para contrarrestar los discursos antigénero y proteger a las activistas que reciben los ataques. Por su parte, los fondos de mujeres demuestran que apoyar a colectivos de mujeres que la sociedad coloca “en los márgenes” (indígenas, migrantes, LGTBIQ+, con discapacidad…) es la mejor forma de fortalecer la defensa de los derechos de las mujeres y contrarrestar así los discursos fundamentalistas.

Entre las principales estrategias, destaca la necesidad de articulación a nivel internacional para hacer incidencia, entre los movimientos feministas locales y con otros movimientos. Apuestan por apoyar públicamente y acompañar a las agredidas, así como contrarrestar, incluso adelantarse, a los ataques en redes y medios, pero sin abandonar las calles, empleando todas las formas de comunicación e intervención posibles, haciendo gala de la “imaginación política” que caracteriza al movimiento.

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