El Papa se queja de que la ONU condene la homofobia y la transfobia

La Organización de Naciones Unidas (ONU) acaba de condenar la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género. El representante del Vaticano en la ONU, Silvano Tomasi, ha tenido la desfachatez de expresar su descontento ante la medida, haciendo muestra de su Misericordia.

De este modo, el Papa no está en contra de la homofobia, ni de la transfobia, pero al menos han dicho que no está a favor de la violencia que las acompaña. Se referirá a la violencia física, porque la violencia verbal, ética y moral es la que ha ejercido la santa sede con esta queja.

Tomasi interpreta la condena de la homofobia por la ONU como “una restricción a la libertad de la iglesia católica”. Este jerarca de la iglesia romana se hizo famoso en 2009 por sus declaraciones sobre la pederastia en su iglesia, diciendo que no era tal, sino “efebofilia“, es decir, amor a los efebos, a los chicos jóvenes. Él solo se retrató.

Para los gays, esta declaración de la Organización de las Naciones Unidas supone que la comunidad internacional ha comenzado a incluir los Derechos de los homosexuales en la Agenda Mundial de los Derechos Humanos. Por fin ha llegado a nosotros la “Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano” de la Revolución francesa, aunque para nosotros con unos 250 años de retaso.

Y la iglesia católica romana en su línea: “A Dios rogando y con el mazo dando”.