San Valentín o el consumismo almibarado

Esto es lo que queda del idolatrado San Valentín, lo podeis encontrar en la iglesia de San Antón de Madrid.

Millones de parejas celebrarán mañana el día de San Valentín, haciendo acto de un “borreguismo” extremo y haciéndoles el agosto a los centros comerciales.

Pero son pocos los que conocen la vida de este santo, patrón de los enamorados. En realidad hay tres santos católicos llamados Valentín. El más famoso fue un obispo romano al que decapitaron en el siglo III d.C. por casar parejas en secreto. El emperador lo había prohibido por considerar que los soldados solteros rendían más. No le faltaba razón…el débito conyugal cansa mucho.

Este santo siempre ha inspirado “pasar por caja”, rentabilizar su muerte. Ya en el siglo XVI el nuncio del Papa Pablo III concedió muchas indulgencias para que los fieles visitaran la reliquia de San Valentín y que se dejaran el dinero en su iglesia.

Pero fue en 1682 cuando el canónigo de la Colegiata de Toro, Valentín Tejederas, consiguió que el Papa Inocencio XI concediera “indulgencia plenaria” cada siete años a todos los fieles que visitaran la capilla del santo. Así que ya sabéis, si hacéis esto se os perdonarán todos los pecadillos. Esto para los que seáis creyentes…

Al margen de esto, es un día para que las parejas que se llevan bien se hagan regalos, salgan de cena y practiquen sexo “salvaje y conejero” al final de la noche. En cambio, para las parejas en crisis sirve para hacerles sentirse más tristes y trastocar su economía mensual con gastos superfluos.

¡Feliz San Valentín!