SIDA, 30 años de enfermedad

El 5 de junio de 1981 se hizo público en EEUU la existencia de una nueva enfermedad infecciosa capaz de causar la muerte. Tres décadas más tarde sigue siendo letal par la población pobre, que no puede acceder a los tratamientos, pero los avances médicos han hecho que se convierta en una enfermedad crónica en los países desarrollados.

Para muchos de nosotros el SIDA nació con la muerte del actor Rock Hudson, gracias a la decisión de su agente, que con una amplitud de miras elogiable, dio a conocer la homosexualidad de Hudson y la enfermedad que había acabado con él. La atención del mundo se centró en el caso del actor, en su enfermedad, en el hecho de que muchos homosexuales vivían una vida furtiva. Pero es a su gran amiga, Liz Taylor, a quién debemos la mayor  aportación en la lucha contra en SIDA.

Pero quizás Hudson ya era una estrella trasnochada para mantener la atención sobre la llamada “peste rosa”, que para algunos sólo era una enfermedad de gays. Freddy Mercury, el mítico cantante de Queen, falleció en 1991 víctima de la enfermedad. Al margen de su orientación sexual, abiertamente gay, sus seguidores, haciendo caso a su petición tan sólo un día antes de su muerte, se unieron en la lucha contra la pandemia.

El la última década del siglo XX mucha gente de relevancia afectada por el SIDA decidió dar la cara para mitigar el estigma que aún supone, recabar fondos para su cura y mostrar al mundo que no es una enfermedad que castigue una conducta, sino que puede afectar a cualquiera: Anthony Perkins, protagonista de “Psicosis”; el cantante español Antonio Vega; el atleta olímpico Greg Luganis o Magic Johnson, el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos.