The Acid Queen- No me llames Papito

Hola a [email protected] lo primero que quiero dejar claro antes de seguir escribiendo, es que yo no tengo nada ni de racista, ni de discriminador, ni de nada que se le pueda parecer, quiero dejar esto MUY CLARO, porque se que lo que voy a escribir puede hacer ampollas, y solamente quiero ser lo ácido que soy de costumbre, lo siento si alguien se ofende.

Pero lo que pretendo es reflejar una realidad, que se ve y escucha todos los días, y que a mí, particularmente me sienta como una patada en los tegumentos reproductores… osea en los cojones.

Para que quede todavía mas claro lo que acabo de explicar, simplemente decir que tengo un currículum multi-racial y multicolor, porque en la variedad está el gusto.

Está claro que en este mundo global en el que vivimos, en el que la técnica afortunadamente nos pone las cosas más fáciles, la globalización hace que importemos las costumbres, los dejes y la forma de vivir de otros pueblos y culturas.

Si a esto le sumamos que por ser el mismo el idioma que nos une a los pueblos del otro lado del mar, que nos consideran un referente en muchas cosas, pues tenemos como resultado que las cosas ya no son típicas de un país y se exportan e importan según de que lado se de la influencia.

Eso es lo que vemos a diario en nuestras zonas comunes, en el ambiente vamos, hay cantidad de gays de importación, evidentemente debido al estilo de vida que tenemos,  por el momento, en nuestro país, y eso conlleva que cuando sale [email protected] a tomarse una copa o un café parezca estar en la sede de las naciones unidas.

Ingleses, alemanes, suizos, franceses, suecos, fineses, chinos, indios, todos con un acento y manera de hablar distinta a la nuestra… hasta ahí todo bien.

El problema y lo que me saca de quicio, es cuando personas de latinoamérica, américa del sur, o como le queramos llamar, porque en esto también hay disparidad de criterios, nos abordan en el ambiente, o por chat o por cam, que pueñetera manía les ha entrado ahora, o es que para ellos es una forma corriente de dirigirse a alguien, que sin conocerte de nada te suletan un “Hola Papito”, “Hola Papi”, “Hola mi Papi”.

Primero, me parece genial que le den el toque cariñoso al tratamiento, pero con el suyo de verdad, he decidido no tener hijos y no me gusta que me llamen Papa, segundo, si no sabes si me gusta o no, no me lances semejante exabrupto, porque lo primero que vas a conseguir es que se me tire la libido por el balcón…….y tercero me parece simplemente una salida de tono sin gracia ninguna que me molesta, yo procuro ser siempre correcto hasta que me sacan de quicio, así que para evitar males mayores, NO ME LLAMES PAPITO.