The Rainbow Traveller-Praga I

 

Praga es una de las ciudades centroeuropéas con más encanto para hacer una escapada de fin de semana, porque a parte de ser mágica es de las pocas con unos precios asequibles para cualquier viajero, sobre todo en estos tiempos de crisis en los que estamos.

Podemos decir que la ciudad se divide en dos partes, la Ciudad Vieja y la Nueva, ambas con cantidad de sitios interesantes para visitar, y,  si somos del tipo de turista al que le da pereza eso de andar visitando monumentos, una de las grandes ventajas que tiene Praga es, que simplemente con dedicarnos a pasear por sus calles, como veremos que hacen miles de personas, es una razón más que suficiente para perdernos durante unos días.

En la parte vieja, uno de los sitios más visitados y de obligada visita por su belleza, es el Puente de Carlos, es el más antigüo de la ciudad, se comenzó a contruir en 1357, pero no se terminó hasta el siglo XV, mide más de 500 metros y si hay una característica que lo haga destacar, son sin lugar a dudas los grupos escultóricos que lo adornan a ambos lados.

Dice la tradición, o superstición, según lo queramos llamar, que si pretendemos volver a Praga, deberemos de acariciar el pie de una de las estatuas de uno de los grupos, es bastante fácil de adivinar cual es, a parte de que siempre hay cola delante para cumplir con el requisito, todas son de un color casi negro, y la única que tiene una parte en bronce brillante es esa, de tanto que la frota la gente. Es además uno de los mejores lugares de Praga para hacer unas buenas fotografías, de las vistas y del mismo puente en cuyos lados se alzan unas enormes torres defensivas.