El cura “gay” de Getafe pide que le midan el ano

“Que midan mi ano a ver si lo tengo dilatado”, esto exige el sacerdote Andrés García Torres frente a la pretensión del obispo de Getafe de expulsarlo del sacerdocio por ser supuestamente gay. Según el propio sacerdote, el obispado cuenta con “la cinta, la foto y unos anuncios de Internet en el que alguien puso que yo me ofrecía como homosexual pasivo”. Pero parece que la realidad es otra, y Joaquín María López Andújar, obispo de Getafe, sólo cuenta con una fotografía en la que el cura aparece con un seminarista mayor de edad, ambos sin camiseta.

El cura se siente vejado porque el obispado le obligó a someterse a un peritaje psiquiátrico, y el obispo dice que  lo separa de su ministerio por “razones pastorales”. Feligreses de su anterior parroquia, Villa del Prado, donde estuvo 10 años, aseguran que “se dedicaba a captar a jóvenes homosexuales”. No sabemos si los vecinos contrastaron esto por la pluma de los jóvenes o porque lo llevaba tatuado en la frente. En cambio, los feligreses de Nuestra Señora de Fátima, en Fuenlabrada, apoyan a García Torres. “La parroquia nunca ha estado tan llena como ahora, ha ayudado a todo el mundo, y siempre ha estado pendiente de las misas y del sagrario”, aseguran.

El hecho de que sea homosexual no excluye a Andrés para ser sacerdote, la iglesia católica le pone como condición el celibato. Pero este sacerdote sufre el acoso de la iglesia desde noviembre, cuando el obispo le puso un confesor y un psiquiatra que se dedicó a preguntarle si había sufrido abusos de sus padres, si les había visto mantener relaciones sexuales y si era gay. Además le obligaron a hacerse la prueba del VIH y a conocer el resultado.

Andrés García tiene un proceso abierto ante el Tribunal de la Rota iniciado presuntamente por el obispado de Getafe, que no le proporcionó el preceptivo abogado canónico, según Andrés. El sacerdote inició los trámites para impugnar la acusación, pero la Rota Matritense, “se negó a coger el escrito en el registro de la diócesis y tuve que enviarlo por burofax. El obispo tiene un mes para contestar”, ha afirmado García Torres a los medios.