La jequesa Mozah, la imagen de marca de Qatar

El emir de Qatar y a su esposa, la “jequesa” Mozah, acaban de visitar España. Los reyes, como es su trabajo, les han agasajado con una cena de gala en el Palacio Real para hacerles más amena la firma de acuerdos con Zapatero para invertir aquí.

Mozah nació en 1958, aunque las operaciones que han enturbiado su rostro y el hermetismo hacen este dato poco fiable, quizás sea coetánea de Saladino. Fue criada en una familia de comerciantes, bajo la tutela de su padre Nasser, que estuvo preso en los ’60 por exigir reformas al gobierno catarí.

La “jequesa” vivió en Kuwait y Egipto y finalemente, en 1986 se graduó en Sociología. Contrajo matrimonio con el emir en 1977 y tiene siete hijos. Además, Mozah es enviada especial de la Unesco y miembro del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones. También amadrina en Qatar la “Ciudad de la Educación”, un campus con las mejores universidades. Y la revista Forbes la ha incluido en la lista de las mujeres más influyentes.

Pero esta vida, aparentemente convencional de una primera dama, no se corresponde con la realidad de las mujeres de los gobernantes de las pequeñas monarquías del Golfo. Ellas, incluida Mozah, deben compartir el marido con el resto del harem y están relegadas a no tener vida púbica.

Entre la abaya, túnica negra tradicional, que elimina de la vista a todas las mujeres del harem de un emir, hasta los modelos de alta costura que viste la “jequesa” Mozah, hay un gran trecho. Mozah es simplemente la imagen de marca de Qatar para atraer las inversiones que estos pequeños reinos del Golfo Pérsico necesitan para su desarrollo.