Mil y una noches en Madrid

En los meses que llevo en esta ciudad, la capital del estado y del ambiente gay (aunque hay zonas en otras Autonomías que son muy divertidas ycon  locales de mucha calidad), he vivido muchas noches memorables, pero ayer…ayer se llevó la palma.

Pues como os digo, durante estos meses he estado junto a Jorge Javier Vázquez en Boite, a la derecha Aitor Trigos, y a la izquierda Luis Rollán. Momento incoparable para el periodismo contemòráneo, no se si parecido a estar entre Mesonero Romanos, Torcuato Luca de Tena y Larra, pero con seguridad más divertido.

Otro mundo es Gift, donde además de ver a Kike Sarasola de vez en cuando, es perpetuo Ángel Schlesser. En realidad, yo soy muy vergonzoso y nunca hablo con ellos…bueno una noche mantuve una conversación con Carlos Pérez Jimeno, responsable de sociedad de la COPE.

A lo que voy, anoche después de una cena poco recomendable para mi línea, me fui de copitas con mi amigo Miguel, un chico matrona (se dedica a eso, que le vamos a hacer), un director teatral y un actor que conocía a todo el mundo. Estando con ellos se sucedió una especie de “besamanos real”, pasaron por nuestro corrito, Parada, los trillizos Frigenti, como un ramillete de flores escogidas, y…Enric Escudé.

Este último nos deleitó con unos movimientos sensuales, propios de la mejor de las coreografías del desaparecido ballet de Norma Duval. Todo esto estaba adornado con la prsencia del archiconocido relaciones públicas Paco Corazón. Acabamos en Boite, con alguna copita de más, hablando con un megacachas con una cintura de la talla 34 (casi se partía por la mitad) y lidiando con un scort hondureño.

¿Surrealista?, no, sólo una noche más de Madrid.