Ricky Martin o cómo vender tu homosexualidad

Cuando ya todos sabíamos de su homosexualidad, Ricky, justo antes de su última gira, nos descubre que es gay. Si esto ya nos olió a chamusquina, el hecho de que periódicamente nos deleite con “exclusivas” sobre su condición sexual apesta.

De nuevo Martin protagoniza una portada, esta vez en “El País Semanal”, el cantante centra de nuevo la entrevista en su homosexualidad, pretende ganarse este nicho de mercado al modo de las grandes divas del pop.

“Estoy en paz. Sé lo que soy. Y soy un hombre gay”, esta es la nueva revelación de Richy. Pero en el siglo XXI y siendo una persona del espectáculo y objetivo de los medios de comunicación desde que nació… ¿hace falta hacer de su orientación un lema repetido hasta el infinito?

Lo que Ricky vende como un proceso de “autoaceptación” es en realidad marketing. Mientras pudo fue un producto para mujeres, un latin lover, pero cuando sus ventas descendieron y los medios lo obviaron, no ha dudado en sacar todas las plumas de su penacho tropical.

Los hechos son que contarnos que es gay, cosa que ya no debería ser noticia, le ha convertido en el personaje homosexual más valorado de 2010, ha relanzado su carrera y le ha servido de promoción para su autobiogrfía “Yo”. Si todos hubiéramos comercializado con nuestra condición sexual, flaco favor habríamos hecho a la ansiada normalización.