Roger Casement, el padre gay del nacionalismo irlandés

Fue el primero en denunciar las atrocidades del colonialismo del siglo XX, en concreto en el Congo belga, y la Amazonía peruana. Uno de los iconos gays más importantes del pasado siglo terminó sus días acusado de traición, sabotaje y espionaje a la Corona británica, además, la prensa de la época le presentó como un homosexual promiscuo y pederasta.

El premio Novel, Mario Vargas Llosa, ha rescatado esta figura esencial para los Derechos Humanos con su último libro “El sueño del celta”, donde se trata el “Informe Casement” sobre la explotación del caucho en el Congo, así como los abusos cometidas contra los indígenas en la Amazonía peruana. Además, es la primera vez que se tratan los diarios personales de Cosement, donde habla de su homosexualidad.

A pesar de que fue el propio Ministerio de Asuntos Exteriores británico quién le mandó a Perú a investigar las denuncias de los tabloides ingleses sobre los abusos de compañías británicas en las poblaciones indígenas y la deforestación en la Amazonía, fue ahorcado en la prisión de Pentonville, en Londres, el 3 de agosto de 1916. Intercedieron por él, Bernard Shaw, Sir Arthur Conan Doyle, el arzobispo de Cantorbery y hasta el Gobierno de EEUU.

Su muerte poco tuvo que ver con su ataque a las compañías de caucho británicas o al salvaje colonialismo de Bélgica sobre el Congo. La realidad es que fue acusado de alta traición por haber buscado ayuda del Imperio Alemán para la rebelión nacionalista irlandesa.

Tras dictarse sentencia contra Casement se decomisaron sus pertenencias, en las que se hallaron sus diarios personales (“Diarios Negros”), en los que narraba sus experiencias homosexuales. Casement había descubierto su homosexualidad en el Congo, y la había desarrollado en  Londres, en Canarias camino de Africa o en las calles de Manaos. Según él mismo, era “poco enamoradizo, pero muy activo sexualmente”.

En 1916, fecha de su ejecución, ser gay en Gran Bretaña era un delito, el de sodomía en concreto. En 2001, el gobierno británico entregó los originales a un laboratorio caligráfico de Dublín, donde se certificó su autenticidad. El padre del nacionalismo irlandés es gay.