The Rainbow Traveller- Santos II

Una de las cosas que debemos de tener en cuenta, y en éste caso a nuestro favor, es el cambio de la moneda, un euro equivale aproximadamente a 2,39 reales, los cambios los hay que hace en agencias de cambio, no en los bancos como en España, o bien llevar la moneda cambiada o usar el dinero de plástico.

El cambio que nos aplicaran es el del día, y en ningún establecimiento os pondrán inconveniente a la hora de pagar con tarjeta, ya que los brasileños la utilizan para todo y en todos lados, sin importar la cantidad que tienen que abonar, hasta un café, una cerveza o una cocacola pagan con tarjeta.

Las compras son para nosotros mucho más baratas que aquí en España, desde el tabaco, que suele tener más o menos es mismo precio que si estuviéramos en Canarias, hasta las medicinas, ya que en Brasil, las farmacias son tiendas normales de venta al público, sin receta y cada una aplica las ofertas y los precios que cree conveniente para atraer clientes.

Una de las cosas que tiene la ciudad es una gran variedad de centros comerciales , en los que podemos encontrar de todo, desde las archifamosas havaianas, pasando por ropa de cualquier marca y las tiendas Made in Brasil, con diseños locales y variadas opciones y estilos.

El café es uno de los productos estrella, y la calidad inmejorable, digna de una visita especial es el edificio de lo que antiguamente era la Bolsa del café, donde nos enteraremos de lo que significa y significó el café para la economía del país y donde podremos degustar cualquier variedad de las muchas que hay.

Un apunte divertido, el tabaco es barato como ya he mencionado, pero la ley antitabaco es surrealista, resulta que no se puede fumar dentro de ningún espacio público, hasta ahí como en casa, pero es que tampoco se puede fumar en una terraza de un café, la ley prohíbe fumar sentado, es decir, te tienes que levantar, alejarte unos metros de tu mesa y fumar de pie en la calle………