Treintañero gay busca novio de verano

Miles de nosotros respondemos a esta definición tan amplia. Estamos en la treintena, hemos terminado nuestros estudios, los más afortunados tenemos trabajo… Ahora toca comprarse una casa o independizarse de papá, ponerse en forma, si era una asignatura pendiente, y… echarse novio.

Cuando llegamos a los 30 años, por regla general, hemos terminado nuestra formación y tenemos más estabilidad económica y emocional. La primera nos permite acceder a una vivienda donde hacer nuestra vida sin dar explicaciones, recibir a los amigos y a los que tienen derecho a roce, también. En los tiempos que corren algunos tenemos trabajo, incluso en aquello que nos gusta, lo que nos da bastante estabilidad personal.

Ahora toca atender al tema sentimental, que hemos tenido abandonado durante nuestra carrera y nuestra lucha por encontrar trabajo. Atrás quedan, aunque no para todos, las ansias de sexo por sexo, el autoafirmarnos en función de los ligues semanales y otras tropelías.

La primavera y el verano han influido en remover nuestras hormonas, aunque tengo amigos cuyo estado natural es el de “hormonas locas” todo el año, tenemos dos opciones: buscar un novio y completar la pieza de nuestro puzzle de vida perfecta o buscar un” jardinero” diferente cada vez que nuestro jardín este sequito. Suerte en cualquier caso, y feliz verano.