La “Pluma”, el odiado rasgo gay

La “pluma”, en general, consiste en la adopción de rasgos femeninos por parte de un hombre gay. También se llama afeminamiento, amaneramiento, aperlamiento, afectación…Actualmente está totalmente denostada, aunque pasa como con los programas del corazón, que nadie admite verlos, pero todos los conocemos. ¿A quién no se le ha escapado una pluma?…

El afeminamiento era distintivo de los gays más visibles durante el franquismo, los que se travestían para ganarse la vida en los teatros de variedades. La represión hizo que los marginados (gays y transexuales) se unieran y realizaran este tipo de trabajos, de ahí la creencia equivocada de que los gays quieren ser mujeres y por eso las imitan.

Se asocia la pluma con falta de hombría o con ser pasivo sexualmente. La pluma puede ser cuestionada estéticamente, pero nada tiene que ver con ser un hombre o con los gustos sexuales. Lástima que incluso algunos “gays-Cromagnon” así lo crean todavía, por ignorancia o falta de formación.

La pluma es algo consustancial a la persona, innato o ambiental. Las hay de diferente clase, la más odiada es la pluma ordinaria, la del gay que adopta poses y ademanes de choni, de mujer ordinaria. Confieso que esa es odiosa y hay en gran cantidad en las provincias andaluzas. Alguien habrá ido a Torremolinos, habrá intentado ligar con un cachas tremendo, y al hablar parecía Esparanza Roy…

También está la pluma lord-británico, son estos chicos sofisticados, decadentes, indolentes…muy educados. Generalmente son delgados, pálidos, el dandy tipo Oscar Wilde, Dorian Gray. Esta pluma es realmente encantadora socialmente, es la que usa Antonio Gala.

Incluso existe una pluma totalmente extravagante, es la de las lesbianas. Cuando una tiene ademanes y actitudes hombrunas, también se dice que tiene pluma.

Ya sabéis, España se ha convertido en un edredón lleno de plumas…