Alberto de Mónaco, boda, nadadora a la fuga e hijos ilegítimos

Se casa Alberto de Mónaco con la nadadora australiana Charlene Wittstock, pero por los pelos, ya que la novia, al enterarse de la presunta existencia de un nuevo hijo natural de su prometido, ha intentado escapar del principado a dos días del enlace, según en el semanario francés “L´express”.

Sea verdad o no, sí es cierto que Charlene está pasando más que el santo Job. Entre la etiqueta de un principado de opereta, el acoso de los periodistas, los hijos ilegítimos de su prometido y la ambigüedad sexual de Alberto… debe estar de los nervios. Pero la Casa Grimaldi, ya experta en tapar escándalos de esta díscola familia, ha emitido el enésimo comunicado para blanquear estos sepulcros que tiene por príncipes.

Lo peor es que la radiografía del Principado de Mónaco desvela que es un paraíso fiscal relanzado al mundo por una actriz de Hollywood, Grace Kelly, y heredado por dos hijas de dudosa reputación, Carolina y Estefanía; un nieto pendenciero, Andrea; y un sucesor, Aberto II, que da un toque de humor a esta decadencia corrupta. Todo ello con la bendición de la Iglesia Católica, que administra los Sacramentos a los Grimaldi como quién reparte caramelos.

Los grandes ausentes en la boda y los más beneficiados de la vida disipada de Alberto II son sus hijos naturales: Jazmin Grace, nacida en 1992 fruto de una relación con la camarera americana Tamara Rotolo, a la que reconoció y mantiene, pero despojó de sus derechos en la sucesión al trono de Mónaco; y Alexandre Eric Stéphane, nacido en agosto de 2003 en París, con la azafata togolesa Nicole Coste, a quién también despojó de sus posibles derecho dinásticos.

¡Viva los novios!