Barba y tatuaje, armas de seducción

El tacto suave de una barba espesa o lo áspero de un vello facial recién cortado, acariciando la espalda y la visión de un bíceps adornado con un tatoo son las armas de seducción de los últimos años.

Sean tatoos de color, negros, tribales u orientales, transmiten una imagen de “chico malo” que nos seduce y atrapa. Parece que un hombre barbudo y con tatuajes es más hombre, más varonil, aunque estos dos complementos aún no tienen poderes mágicos y no eliminan la pluma. Así, antes de dar nada por hecho, hablar con el chulo en cuestión ayuda. No vaya a ser que os estéis ligando a una vicetiple encerrada en el cuerpo de Colton Ford.

Bromas a parte, la idea subconsciente de que los tatuajes se relacionan con lo peligroso, lo furtivo, lo que está más allá de la norma, nos pone y mucho.

Lo de la barba es más atávico aún, un macho con barba promete ser un amante excepcional desde los tiempos de las cavernas…además, “donde hay pelo, hay alegría”.